El Técnico de sonido.

Verano, esa época del año que nos permite disfrutar de más tiempo al aire libre, del sol, de la playa, la montaña... y, en nuestro mundo, de festivales y conciertos en exteriores. Personalmente me gustan mucho estos escenarios por sus tarimas espaciosas, por sus grandes equipos de sonido, por la gente que conoces y grupos con los que compartes escenario y equipo. Y es aquí dónde nos toca hablar de una figura equivocadamente temida: el técnico de sonido.

 

Ya sea en exteriores o en salas grandes, la figura del técnico de sonido es crucial para que el concierto tenga un sonido que satisfaga a la audiencia y, a la vez, nos haga estar cómodos en el escenario. Es una persona que, además, debe conocer bien a la banda y a sus miembros, su sonido, sus canciones, el show… en resumen, debe ser un integrante más de la banda. Esto es lo habitual en grandes giras y producciones, pero, desgraciadamente, si lo llevamos a un terreno más comedido, esta persona será un perfecto desconocido. Es en este tipo de situaciones dónde quiero profundizar.

 

Para empezar, debemos empatizar con el técnico de sonido y entender que la mayoría de las veces se encuentran ante situaciones nada favorables: PA’s en mal estado, falta de líneas de mesa, riders incompletos, montajes, jornadas laborales demasiado largas… Con lo cual, es de buen hacer intentar hablar con él, saludarle, ser amable y, poco a poco, contarle el concepto de la banda o de alguna banda de referencia que conozca que le pueda dar una idea de cómo queremos sonar.

 

Es muy recomendable tener un rider técnico actualizado y hacérselo llegar a la organización del evento. Recomiendo, además, llevar una copia impresa el día del evento. Así el técnico estará prevenido y podrá ir adelantando trabajo.

 

Debemos ser positivos y, sobre todo, resolutivos ante ciertos contratiempos que puedan surgir, la mayoría de las veces por limitaciones de equipo. Adaptarse a las diferentes situaciones, tener la mente abierta, exigir en cierta medida pero también saber ceder será vital para sacar la actuación adelante. Si obramos de esta manera el clima de trabajo será favorable para ambos. No olvidemos que ese día tenemos que ser los mejores amigos.

 

De cara a dentro del escenario es importante poder oírse bien, de esto se encargará el técnico de monitores. En este caso soy partidario de pedir lo mínimo necesario para poder tocar cómodo (por lo general pido voz y bajo). Todo lo que puedan meter a mayores en la mezcla de monitores será bien venido. Esto es importante tenerlo muy claro porque le facilitaremos mucho su labor, no olvidemos que deben atender las peticiones del resto de la banda. Como ya he mencionado en otros artículos, me gusta utilizar in-ears por comodidad, salud y para eliminar ruido del escenario.

 

De cara hacia a fuera del escenario, el técnico de PA será el encargado de hacernos sonar de la mejor manera posible y eso depende, en gran parte, de nosotros. Debemos dejarnos aconsejar por el técnico y saber ceder en beneficio propio.

 

Centrándome más concretamente en la batería, no debemos ser reacios a apagar un poco los toms, la caja o el bombo si el técnico nos lo pide, ya que no lo hará para desvirtuar nuestro sonido, sino para ganar tiempo del que nunca disponen para centrarse en otros aspectos del sonido general. También puede pedírnoslo para contextualizar nuestro sonido dentro del concepto de la banda. Llevar moongel, una sábana para el bombo y, sobre todo, controlar la afinación, nos hará estar preparados para cualquier situación.

 

Es necesario reflexionar acerca del sonido que nos gusta, si es el que realmente se ajusta al concepto de nuestra banda y entender, también, que la microfonía juega un papel muy importante a la hora de capturar el sonido de nuestro instrumento. El sonido acústico será procesado por la mesa, EQ, compresores, puertas de ruido y multitud de dispositivos que harán que nuestro sonido sea muy diferente de como lo percibimos en el escenario. Desde luego nunca sabremos de primera mano como sonaremos por el equipo exterior y por eso, nuevamente, debemos confiar en el técnico de sonido.

 

Para terminar, hago un llamamiento a la coherencia, a la humildad, al trabajo en equipo y al positivismo, dejando a un lado el ego, empatizando y siendo siempre agradecidos de la misma manera que nos gusta que lo sean con nosotros. Reconocer siempre la labor de los técnicos nos empujará hacia el camino de la profesionalidad y dejaremos un buen recuerdo en su memoria y en la de los asistentes.

 

Espero que este os haya gustado y os animo a dejar vuestra opinión sobre este artículo. ¡Buen Verano amigos!